
La otitis media es la inflamación del oído medio, muy común en los niños. El oído medio se conecta con la parte posterior de la nariz a través de la Trompa de Eustaquio, estructura que en los niños pequeños, es más corta, más ancha y tiene una disposición más horizontal, lo cual favorece la entrada de secreciones y microorganismos en el oído.
La función de la trompa de Eustaquio es equilibrar la presión a cada lado de la membrana timpánica. Esta lo hace abriéndose cada vez que deglutimos o al bostezar.
Sin embargo, cuando -como consecuencia de las afecciones como gripa, catarro común o amigdalitis- las secreciones no son drenadas, estas llegan al oído a través de la garganta y la nariz, quedándose estancadas y siendo el campo propicio para la infección.
Los síntomas que experimentan los niños cuando sufren de otitis media son:
- Dolor.
- Dificultad para dormir.
- Fiebre.
- Inconveniente para oír.
- Pérdida del equilibrio.
- Secreciones que salen del oído (supuraciones).
- Irritabilidad inusual.
Además de los síntomas mencionados, una otitis media grave genera complicaciones como pérdida permanente de la audición o retraso en el desarrollo del lenguaje.
“No obstante, en los niños pequeños el dolor de oído puede ser originado por problemas de amígdalas, de dentición, resfriados, alergias o por una otitis externa, es decir, del conducto auditivo, la cual se presenta después de nadar en la piscina o por acumulación de cera, y cuyo tratamiento es diferente al de la otitis media”, explica Jairo Guerrero, médico general.
Otros factores que incrementan la posibilidad en algunos niños de sufrir otitis media son la edad -los niños menores de tres años la padecen con frecuencia- y los resfriados y alergias.
Si observa que su hijo tiene dolor, siente que el oído está tapado o que su audición disminuye consulte a un pediatra, quien examinándolo determinará la causa y el tratamiento a seguir.
Existen dos clases de otitis media en niños: la otitis media aguda o supurada, que es la infección causada por los microorganismos contenidos en las secreciones cuyos síntomas son dolor fuerte, fiebre y rechazo del alimento. Si no es tratada a tiempo, la membrana del tímpano se rompe y empieza a supurar. Y la otitis serosa, que consiste en la acumulación de las secreciones que puede estancar el desarrollo del lenguaje si no se maneja adecuada y oportunamente
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