Puede decirse que actualmente los pelos no ofrecen ninguna función de importancia en el cuerpo humano. Aunque en el pasado no era asi.
El hombre es un animal muy distinto al resto de los demás mamíferos de la naturaleza. Nuestra piel no es gruesa, ni tiene un pelaje que nos proteja en contra de las inclemencias del clima, por eso debemos usar ropas.
Hace miles de años en la evolución del hombre, fuimos perdiendo nuestros largos, ásperos y gruesos pelos que nos servían para protegernos del frío. Hoy en día los seres humanos somos casi totalmente lampiños y el pelo o vello que tenemos es escaso, fino, delgado y prácticamente carece de importancia, excepto por lo estético.
Un reciente estudio titulado “Why humans are hairless?” (¿Por qué los humanos no tienen pelos) Dice que los humanos perdimos nuestros pelos del cuerpo para evitar las picaduras de insectos que se alimentaban de nuestra piel atraídos por la humedad y los malos olores. También dice que la ausencia de pelos en el cuerpo nos hace más atractivos para el sexo opuesto.
Rasurarse o “afeitarse” ciertas partes del cuerpo no es nada nuevo.
Los egipcios lo hacían desde tiempos inmemorables, quizás para evitar el contagio de ladillas.
A pesar de que hemos evolucionado bastante en relación a los pelos del cuerpo, no lo hemos hecho en la misma proporción con los pelos de la cabeza (cabellos) y de los genitales. Es que tener pelos en ciertas partes del cuerpo es interesante. Imagínese como se vería sin cejas o totalmente calva. Nada agradable, ¿cierto?. Es que los cabellos en una persona juegan un papel importante en la atracción sexual. Las mujeres lo tienen muy en cuenta porque le dan su debido cuidado, gastan en salones y productos de belleza y casi siempre envidian a otras mujeres que tienen una mejor cabellera.

Algunos científicos creen que los pelos o vellos en los genitales ayudan a liberar unas sustancias semejantes a las feromonas que facilitan la atracción entre los sexos. Pero esto aún no se ha podido comprobar.
En cuanto al vello del pubis, la moda ha tenido mucho que ver con que las mujeres lleven su vello púbico recortadito como “el bigote de Hitler” o incluso totalmente rasurado, calvo “a lo Kojak”.
Las ropas íntimas femeninas, los diminutos trajes de baño y los pantalones de corte super bajo no permiten que una mujer ande sin arreglarse “allá abajo”. Pero no todo es moda. Unas lo hacen porque visualmente es más atractivo para ella y su pareja. Otras, porque al rasurarse se sienten más limpias, cómodas e higiénicas.
La razón es que los pelos atrapan las secreciones vaginales, la sangre de la menstruación y el sudor, además de que favorecen la humedad, la proliferación de bacterias y los malos olores.
Los hombres también se dan su “grooming” o “arregladita” por allá abajo. Hace algunos años, quién hubiera pensado en eso.
En los Estados Unidos recientemente ha surgido una nueva y prometedora industria de productos para el arreglo y cuidado de sus partes íntimas como champús, espumas de afeitar y aparatos de afeitar especiales para aquellos que quieren estar a la moda.
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El Vello Púbico:
El vello púbico es aquél que crece en la zona genital, la entrepierna y a veces en el extremo superior de los muslos. Aunque ya desde la infancia existe vello en el área mencionada, el término suele utilizarse para señalar el que se desarrolla en la pubertad, que es más largo y grueso, como respuesta al aumento de andrógenos en la piel de la zona Aparato genital, por lo que constituye parte del vello androgénico.
Antes de la pubertad, los genitales, tanto los femeninos como los
masculinos, tienen un vello muy fino. Como consecuencia del incremento en el nivel de andrógenos cuando comienza la misma aparecen vellos más gruesos, a menudo rizados, con un crecimiento más rápido. El cambio en los folículos es relativamente abrupto, aunque el área donde crece vello androgénico se extiende gradualmente durante varios años.
En la mayoría de las mujeres, el vello púbico aparece primero sobre el borde de los labios mayores, y luego se esparce al pubis en los dos años siguientes. Unos tres años después de entrada en la pubertad (aproximadamente cuando se produce la menarquía, primer ciclo menstrual, en la mayoría de las mujeres), el triángulo púbico está densamente cubierto. Luego de otros dos años el vello crece en la parte del muslo cercana al pubis en la mayoría de las mujeres jóvenes, y a veces una pequeña cantidad crece hacia arriba en forma lineal hasta llegar al ombligo.
En los varones, el vello crece primero en la parte superior de la base del pene. En un año se extiende alrededor de ésta; en tres o cuatro años cubre todo el pubis; y en cinco, se esparce por la zona del muslo superior y llega al ombligo.
En otras áreas de la piel que son similarmente sensibles a los andrógenos, aunque un poco menos, el vello crece un tanto más tarde. En orden aproximado según su sensibilidad a los andrógenos y el momento de aparición de vello, esas zonas son las axilas, el área perianal, el labio superior, zonas preauriculares (patillas), pezones, parte media del pecho, cuello debajo de la barbilla, zonas restantes del pecho y del área en la que crece la barba (también en las mujeres), espalda y nalgas.
Existen diferencias notorias en la capacidad de crecimiento de vello en respuesta a los andrógenos entre el cuerpo masculino y el femenino. El dimorfismo sexual en la distribución del vello se debe principalmente a diferencias en los niveles de andrógenos alcanzados en la madurez sexual.
Las características del vello púbico son diferentes entre las personas. En algunos es más grueso y denso, mientras que en otros está más esparcido y es más fino.
El color del vello púbico y del axilar pueden variar considerablemente con el del cabello. En la mayoría de las personas los dos primeros son más oscuros, aunque pueden no serlo. En muchos hombres, el color del vello púbico es similar al de la barba, el cual también puede ser muy diferente al del cabello. En la mayoría de las mujeres, la zona donde crece vello púbico es triangular y coincide bastante con el monte de Venus, mientras que en los varones es muy frecuente que se extienda hasta el ombligo. Al igual que el vello axilar, el púbico crece en una zona en la que existe una gran concentración de glándulas sebáceas.

Razones de la existencia del vello púbico
Se cree que las funciones del vello púbico incluyen la diseminación de feromonas y la protección de los órganos sexuales. También es probable que otro de sus propósitos sea la de comunicar a un potencial compañero sexual que la persona que lo posee es sexualmente madura y puede reproducirse. El vello que crece entre la parte alta de los muslos y las nalgas ayuda a lubricar estas áreas, haciendo que los movimientos producidos durante el coito sean más suaves y confortables.
No existe una teoría que tenga la última palabra acerca de razón de la existencia del vello púbico. La teoría más aceptada es la de que tiene algún tipo relación con las feromonas, y según ésta, el vello púbico y el axilar capturan dichas sustancias. Las feromonas son captadas en el vello púbico cuando las glándulas sudoríparas producen una secreción inodora sobre la piel combinada con sustancias secretadas por las glándulas sebáceas. Aunque el vello púbico y el axilar podrían ser considerados los principales puntos de percepción de feromonas, no son los únicos. Para algunas personas, esos puntos resultan muy evidentes detectores de aquellas sustancias e incrementan considerablemente el deseo sexual. La captación de las mismas puede no ser obvia o consciente, sino también inconsciente.
Otra teoría es que el vello mantiene la temperatura en la zona genital. También es posible que en las mujeres evite que entren partículas extrañas a la vagina, un propósito similar al de los cilios en la nariz. Sin embargo, esta última teoría no explicaría la existencia de vello púbico en los varones.
Aspectos culturales
Las actitudes sobre el vello púbico son similares a las del axilar en que las normas culturales y personales pueden reflejarse en reacciones que van desde placer hasta repulsión, refiriéndose tanto a la ausencia como a la presencia del mismo. Como en cualquier otro asunto relacionado con el sexo, existen muchas personas con fuertes puntos de vista acerca de los aspectos culturales asociados con la falta o no de vello corporal.
En el arte del antiguo Egipto el vello púbico femenino era representado en forma de triángulos negros, como por ejemplo en dibujos de la diosa del cielo Nut. En la Europa clásica era raramente descrito, y el vello púbico masculino era frecuentemente, aunque no siempre, omitido. Algo similar sucedía en la India y en otras culturas orientales. Entre los años 1501 y 1504, Miguel Ángel esculpió la obra David, la cual representa al personaje bíblico totalmente desnudo mostrando un vello púbico artísticamente arreglado. Por otro lado, los dibujos de hombres desnudos realizados por el mismo artista en el techo de la Capilla Sixtina carecen de vello púbico.
En obras pornográficas realizadas en el siglo XVII hay mujeres desnudas que muestran vello, como por ejemplo en las de Agostino Carracci. En el siglo XVIII tardío, el vello femenino era abiertamente representado en las shunga (pinturas japonesas de carácter erótico). La obra El sueño de la esposa del pescador (1820) de Katsushika Hokusai, que representa a una mujer en su fantasía erótica, es un conocido ejemplo. No obstante estas pinturas y esculturas creadas antes del siglo XX, la tradición occidental usualmente representa a mujeres desnudas sin vello púbico o una vulva visible.
La maja desnuda de Francisco de Goya, cuya fecha de realización conjetura entre 1797 y 1800, es tal vez la primera pintura occidental que muestra a una mujer con vello púbico, mientras que en otras se habían hecho insinuaciones poco claras sobre aquél. La pintura fue considerada bastante pornográfica en aquella época.
El origen del mundo (1866) de Gustave Courbet fue muy escandalosa
por representar el vello de una mujer en un primer plano. Los ejemplos de pinturas en las que se representa el vello púbico masculino son más escasos.
En dibujos japoneses contemporáneos es frecuentemente omitido por cuestiones legales, como la práctica de hentai, debido a su ilegalidad en el pasado. No obstante, la interpretación de la ley ha cambiado desde entonces.
Irónicamente, en Japón el vello púbico es visto como algo muy atractivo. Debido a que el vello de los asiáticos es a menudo muy fino, existe allí la moda del uso de productos hechos con pelo artificial para dar la impresión de tener una mayor abundancia de vello. Sin embargo, en muchas culturas de Medio Oriente y Europa oriental, es considerado sucio, y debido a motivos religiosos y de higiene, las mujeres pertenecientes a esas culturas se lo han depilado desde hace siglos. Algunos ejemplos de regiones donde esto es común son la antigua Persia, Turquía, Albania y la porción de Kosovo étnicamente albanesa, así como en otros puntos alrededor del Mediterráneo.
Modificación del vello púbico
En las sociedades islámicas, quitarse el vello púbico es una práctica religiosa, mientras que en el mundo occidental se ha convertido en algo cada vez más rutinario desde la década de los 60; sin embargo, esta costumbre no se estableció de manera contundente hasta los 90.
Adornar y rasurar el vello púbico se ha convertido en una práctica cotidiana en muchas sociedades. La preferencia por genitales sin vello es conocida como acomoclitismo.
Razones
Algunos argumentos para la depilación del vello púbico incluyen:
* la estética;
* la higiene;
* la moda;
* la religión;
* la tradición;
* las prácticas sexuales, como el sexo oral, y
* las sensaciones producidas por éste al tacto.
Métodos
Por lo general, el vello púbico se elimina o se reduce afeitándolo, aunque otros métodos muy utilizados y cuyos efectos son de mayor duración son la depilación con cera y el uso de artefactos mecánicos para sacarlo de raíz. También suele recurrirse a la depilación láser, las cremas y las lociones (inhibidores del crecimiento de pelo), la electrología, la depilación por medio de pinzas, etcétera.
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