El presente artículo tratará sobre la erección y la eyaculación en humanos. Es muy posible que existan personas que encuentren estos términos e imágenes ofensivos o desagradables. Se requiere discreción por parte del lector.
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El Pene Humano.

La palabra “pene” proviene del latín “penis”, que significa “cola” y “falo” del griego phallós. El pene es el órgano copulador masculino, que interviene, además, en la excreción urinaria.
El pene humano alcanza su estado erecto llenándose de sangre, por lo cual carece de báculo, un hueso que se encuentra en el pene de muchas especies de mamíferos y cuya función es la de hacer posible la erección. En el ser humano, el pene no puede retirarse dentro de la ingle y es más largo que el promedio del reino animal, en proporción a la masa corporal.
En el desarrollo embrionario, el órgano que en el embrión de sexo masculino se convertirá en el pene es el equivalente al órgano que en el sexo femenino se convertirá en el clítoris. Y, en aquellos casos en los que se presenta alguna malformación durante dicho desarrollo, es posible que el bebé nazca en alguno de los llamados estados intersexuales, es decir, en etapas intermedias del desarrollo del pene o del clítoris, y es por ello que algunos individuos presentan, en la edad adulta e independientemente del sexo determinado por la concentración de las hormonas en la sangre, un pene demasiado pequeño o, por el contrario, un clítoris excesivamente grande.
Anatomía:
El pene humano está conformado por tres columnas de tejido eréctil: dos cuerpos cavernosos y un cuerpo esponjoso. Los primeros se encuentran uno al lado del otro en la parte superior del pene, mientras que el último se ubica en la parte inferior.
El glande, una zona muy sensible, constituye el final del cuerpo esponjoso y la parte más ancha del mismo. Tiene forma de cono y está recubierto por un pliegue de piel suelta, el prepucio, que puede ser retirado hacia atrás, para dejar el glande expuesto, o puede incluso eliminarse a través de una sencilla intervención quirúrgica (la circuncisión, muy útil en casos de fimosis o de parafimosis). El área de la parte inferior del pene de donde se sujeta el prepucio se llama frenillo.
La uretra es una vía común para el paso de la orina y del semen, atraviesa el cuerpo esponjoso y termina en un orificio conocido con el nombre de meato urinario, el cual se encuentra en el extremo del glande. El esperma (hasta ese punto aún no se denomina semen) es producido en los testículos y almacenado en el epidídimo. Durante la eyaculación, el esperma es propulsado hacia los vasos deferentes. Los fluidos son agregados por las vesículas seminales. Los vasos deferentes desembocan en los conductos eyaculatorios, los cuales se unen a la uretra dentro de la próstata. Ésta última y las glándulas bulbouretrales (también conocidas con el nombre de glándulas de Cowper) adhieren secreciones y, por último, el semen es expulsado a través del orificio del pene.
Forma y tamaño:
Un pene erecto puede tomar un número de diferentes formas y ángulos, desde un tubo recto en un ángulo de 45 a 90 grados, o con una curvatura hacia la izquirda o a la derecha, o hacia arriba o hacia abajo. Una fuerte curvatura peneana, conocida como enfermedad de Peyronie, puede remediarse usualmente con cirugía. Generalmente el tamaño de un pene erecto se fija genéticamente, a través de la vida, y poco puede hacerse para incrementarlo sin modificar sus tejidos directamente a través de la “cirugía” peneana.
La palabra “erección” viene del latín “erectio”, que significa “poner derecho”. Una Erección es el endurecimiento tanto del pene, del clítoris, como de los pezones, y por qué no también, del punto G, con agrandamiento y estado firme. Su consecución depende de complejas interacciones psicológicas, neurales, vasculares y endocrinas. El término también se aplica al proceso que lidera este estado.
Erectar el pene, desde el punto de vista biológico, tiene como función facilitar su penetración en la vagina de la hembra por parte del macho.
La Erección:
(En la foto: Pene no circundado en estado flácido y erecto)
Se conoce como erección al estado en el que el pene se vuelve rígido y aumenta de tamaño, debido a que su tejido interno se llena de sangre. Las erecciones suelen ser consecuencia de la excitación sexual, aunque también se presenta en ocasiones en las que no existe estimulación táctil ni psicológica. El mecanismo primario que hace posible una erección es la dilatación de las arterias que suministran sangre al pene, las cuales permiten de esta manera el paso de más sangre para llenar el tejido esponjoso y eréctil de las tres cámaras internas, causando aumento en el tamaño del pene y rigidez en el mismo.
El tejido eréctil, ya ensanchado, presiona las venas, impidiéndoles la salida de la sangre. Es mayor la cantidad de líquido que entra al pene que la que sale del mismo, hasta que se alcanza un equilibrio, en el que fluye el mismo volumen de sangre a través de las arterias dilatadas que a través de las venas comprimidas. Por ello, el tamaño definitivo en erección del pene no se alcanza sino hasta que se llega a dicho equilibrio.
La erección hace posible el coito, pero no es indispensable para todas las actividades sexuales. El pene, ya erecto, puede apuntar (ángulo eréctil) hacia arriba, hacia abajo, paralelamente al suelo o en muchas otras direcciones. Estas diferencias en el ángulo eréctil dependen de la tensión del ligamento suspensor que hace que el pene erecto esté en dicha posición. El grado de rigidez del pene de cada individuo también es variable.
La falta de erección peneal (antes llamada impotencia y actualmente denominada disfunción eréctil) puede tener múltiples causas, que van desde lo psicosomático, es decir, por influencia de los estados emocionales (que es la causa más frecuente) hasta enfermedades de tipo vascular o sistémicas (es decir, corporales, orgánicas, que implican un problema de salud). Actualmente es muy común que los varones utilicen medicamentos (por ejemplo, el Sildenafil, cuyo nombre comercial es Viagra) para estimular vascularmente el área peneana y lograr, así, una erección satisfactoria. Aunque, al igual que cualquier otro medicamento de la farmacología, son muy comunes los efectos secundarios, sobre todo porque quienes utilizan estos medicamentos suelen hacerlo sin atender las recomendaciones de un especialista, pues se trata de un problema de salud muy delicado que, por formar parte del ámbito que es quizá el más íntimo de la vida de un individuo, no suele exponerse abiertamente en el consultorio.
También son frecuentes otros procedimientos para afrontar el problema de la disfunción eréctil. El uso de una bomba de vacío, por ejemplo, es un procedimiento físico. Pero quizá el procedimiento más innocuo, el que de hecho no provoca efecto secundario alguno y genera los mayores beneficios, es el que consiste en promover un estado de relajación mental del individuo y un cambio en sus procesos cognitivos, conductuales y emocionales: se ha demostrado que un gran porcentaje de los casos con disfunción eréctil se resuelven cuando el paciente modifica los pensamientos, los comportamientos y las emociones que ha venido manifestando durante muchos años acerca de su propia sexualidad, de su relación de pareja y de sus valores acerca de su rol de género en la familia y en la sociedad, entre otros muchos aspectos.
Cambios en la pubertad y la adolescencia
Cuando un chico entra en la pubertad, sus testículos comienzan a crecer y a producir cantidades mayores de testosterona. 
El crecimiento del pene comienza alrededor de los 13 años y continúa hasta los 18, aproximadamente. Durante este proceso aparace vello púbico alrededor en la zona genital. Comienza la producción masiva de espermatozoides y de semen, por lo que el chico puede tener emisiones nocturnas acompañadas de sueños de tipo sexual. También, la mayoría de ellos comienzan a masturbarse. Los cambios en la pubertad y en la adolescencia son, por supuesto, no únicamente físicos, sino también psicológicos.
El Tamaño
El pene humano puede presentar una gran variedad de tamaños. Sin embargo, en la cultura popular se considera que el tamaño del pene está relacionado con el nivel de masculinidad de cada varón (hombría). Aun así, numerosos estudios han podido demostrar que el tamaño del pene no está directamente relacionado con la masculinidad de un varón, ni tampoco con su capacidad reproductiva.
Aunque los resultados varían en cada estudio, se cree que el tamaño del pene erecto es, en promedio, de aproximadamente 14,5 cm de longitud y de aproximadamente 12,7 cm de circunferencia. De acuerdo con una encuesta realizada con un grupo de 1.500 varones cuyo resultado indicaba que el tamaño del pene promedio era de 15 cm de largo por 12,7 cm de circunferencia, la longitud más común era de 14,6 cm y el 78% de los varones tienen penes erectos de 13,3 a 17,1 cm. La misma encuesta revelaba que 13,3 cm era la circunferencia más común, y que en el 78,4% de los casos los varones presentaban una erección de 12,1 a 14 cm.
En otros estudios los resultados confirmaron que el tamaño medio del pene en el mundo es de 14 cm, siendo ésta la media española. La mayor media la tiene Francia, con 16 cm. En Italia la medida media es 15 cm y en Alemania de 14,4 cm. En Estados Unidos el promedio es de 12,9 cm, mientras que en Venezuela es 12,7 cm y en Brasil de 12,4 cm. Las medias más pequeñas se encontraron en India (10,2 cm) y en Corea del Sur (9,6 cm).
Técnica para la medición de la longitud del pene
El pene erecto se mide por encima del tronco del pene, apoyando la regla contra la sínfisis del pubis, lo que permite una medición más precisa. El varón obeso debe empujar el vientre hacia adentro, hasta lograr que la regla apoye contra el hueso pubiano.
El tamaño del pene y el origen étnico

Mientras que se acepta comúnmente que existen diferencias físicas entre los grupos humanos de distinto origen étnico (antes comúnmente llamados razas, actualmente denominados más apropiadamente etnias) por ejemplo, el color de los ojos, la textura del pelo, la forma de la nariz, la altura o el ancho de la cadera), el tema de la variación del tamaño del pene ha sido un tabú porque podría hacerse una lectura que implicara que un grupo étnico específico es “superior” o “inferior” a otro. La cuestión de la correlación entre el tamaño del pene y el origen étnico es por lo tanto muy polémica, y no se ha establecido definitivamente.
El tamaño del pene y la satisfacción sexual de la pareja
Existe el mito de que un pene más largo es más deseable para satisfacer a la pareja en el coito vaginal. Este mito no es completamente sustentable, debido a que las zonas sensoriales femeninas se hallan en el exterior de la vagina. Al momento del contacto copular, el varón imprime una serie de movimientos estimulantes en los labios sensoriales del clítoris, provocando señales estimulantes a la pareja. Estudios y encuestas han apuntado al hecho de que para la mujer es más estimulante obtener del varón una mejor erección que un pene más largo.
Erección involuntaria en público
Mientas que los púberes experimentan y exploran sus erecciones privadas, sin causar ningún quebrantamiento social, una erección pública está severamente cuestionada y estigmatizada, aun en sociedades contemporáneas. Posiblemente se lo vincula a un desorden psicológico no deseado por la sociedad. Generalmente, la mayoría de los niños entrando a la pubertad son los máximos exponentes a experimentar una erección descontrolada y que les produce intensa turbación. Pero puede ocurrir en cualquier momento de la vida, en el peor momento público, y deberse a una disminución del control mental, y exacerbarse por ropa interior excesivamente ceñida que causa estimulación a través de los movimientos físicos lógicos.
Con el tiempo, muchos adultos jóvenes aprenden a desarrollar un nivel de control y de supresión mental, para prevenir erecciones en momentos inoportunos sociales, como primeras citas de pareja, sin acercamiento sexual, en baños públicos expuestos, en cambiadores de clubes masculinos.
Existe una prevención e imposibilitación directa física de la erección masculina, posible por el uso de ropa interior elastizada apretada, shorts de compresión de atletas, suspensorios, colocando el pene flácido en una posición descendente en la bolsa. Si ocurriera una erección, el tejido textil ajustado y elástico impide el aumento de la presión sanguínea interna, constriñendo su agrandamiento y alargamiento; así se previene que la erección se haga visible, sin causar daño al pene restringido.
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LA EYACULACION:

La eyaculación es la expulsión o emisión de semen a través del pene, acompañada de sensaciones placenteras. Se suele intentar hacer que coincida con un orgasmo; mientras dura el acto sexual el hombre puede alcanzar una eyaculación cada cierto tiempo, en tanto que la mujer puede alcanzar varios orgasmos sucesivos.
Si la eyaculación del hombre se produce en un tiempo que oscila entre 30 segundos y 7 minutos, se puede decir que es propenso a tener eyaculación precoz. Los hombres que padecen este problema (un 30 % de la población lo ha sufrido alguna vez) tardan una media de 1,8 minutos en eyacular, mientras que el resto tarda más de 7 a 8 minutos.
Emisión:
La emisión no es continua, sino espasmódica: la primera y segunda convulsiones son usualmente las más orgásmicas e intensas en sensaciones sexuales, y emiten la mayor proporción del volumen total de semen. Luego, cada contracción se asocia con un volumen en disminución de esperma y también descensos en el placer.
Durante el coito o la masturbación, muchos sujetos tienen dificultad para resistir la tentación psicológica de continuar ininterrumpidamente, con la estimulación glande-pene, para llegar irremediablemente al “punto de desencadenamiento” de la eyaculación, al momento de empezar a sentir que el orgasmo se hace inminente e imposible de evitar. Seguramente, resistir la compulsión de continuar hace mucho más largo el proceso coital, aumentando en la pareja el placer de continuar armoniosamente, hasta que la pareja llegue exitosamente a sus orgasmos.
Fases de la Eyaculación:
* emisión
* eyaculación propiamente
La fase emisiva forma parte del “reflejo eyaculatorio”, bajo control del sistema nervioso simpático, mientras que la “fase eyaculatoria” está bajo control de un reflejo espinal a nivel de la médula espinal, la vía S2-4 del nervio pudendo.

Durante la emisión, los vasos deferentes se contraen para propeler a los espermatozoides desde el epidídimo, donde estaban almacenados. El momento del comienzo de la emisión se experimenta como el “punto de no retorno” o punto de inevitabilidad eyaculatoria. El esperma que pasa a través de los ductos eyaculatorios se mezcla con fluidos de las vesículas seminales, de la próstata, y de las glándula bulbouretrales o de Cowper, para formar el semen o eyaculado.
Durante la eyaculación propia, el semen es eyectado a través de la uretra con rítmicas contracciones placenteras.
La salida de semen no es continua; es espasmódica. El primer chorro, con una velocidad superior a los 50 km/h, puede tener energía para alcanzar una distancia de ¡hasta 2 metros!. Este mecanismo sirve para proveer semen en lo más profundo de la vagina; los siguientes impulsos son de menor energía.
La cantidad varía mucho entre razas, edades, abstinencias; pero no suele ser más de 3 a 5 ml por lo común.
Después se produce un periodo de remisión y de resiliencia, en el que, en algunas ocasiones, si se trata de estimular el glande, puede llegar a producir molestias, debido a lo sensible que se encuentra en ese momento.
Las contracciones rítmicas, sentidas por la pareja penetrada, son parte del “orgasmo masculino”. Posiblemente, la media de típicos orgasmos masculinos dure cerca de 17 segundos; pero nuevamente varía desde pocos segundos a más de un minuto. Después de comenzado el proceso orgásmico, los pulsos de eyaculado de semen empiezan a fluir desde la uretra, alcanzando un pico de descarga alto y luego disminuye el flujo. Un típico orgasmo consiste en 10 a 15 contracciones. La tasa de contracciones declina gradualmente durante este proceso orgásmico.
Las contracciones rítmicas iniciales se dan con un intervalo medio de 0,6 s, con un incremento ascendente de 0,1 s por contracción. Las contracciones orgásmicas de muchos hombres proceden con intervalos rítmicos regulares durante el orgasmo. Y muchos también experimentan más contracciones adicionales irregulares al concluir el orgasmo. El semen comienza a expulsarse violentamente desde el pene durante la primera o con la segunda contracción del orgasmo. Para muchos hombres, el primer chorro sucede durante la segunda contracción.
La fuerza y monto eyaculatorio varían enormemente de un sujeto a otro y según la edad. Aparentemente, una eyaculación normal puede contener entre 1,5 a 5 mL. La cantidad de tiempo de abstinencia eyaculatoria desde la última eyaculación influye en el volumen eyaculatorio adulto.
El Orgasmo Seco
Un orgasmo seco es un clímax sexual en el que no se produce la eyaculación. El término sólo se refiere a orgasmos experimentados por hombres.
Los muchachos que se masturban antes de la pubertad normalmente sólo obtienen orgasmos secos, aun en el caso de que alcancen el clímax. Los muchachos que experimentan orgasmos secos, a menudo pueden producir múltiples orgasmos, ya que la necesidad para un período de reposo, el período de refracción, está reducida. Algunos hombres consideran que el orgasmo seco es poco satisfactorio o incluso doloroso, otros lo encuentran más intenso. Otros hombres actúan para alcanzar múltiples orgasmos, algunos de los cuales, necesariamente, serán secos.
Los orgasmos secos pueden alcanzarse de forma deliberada presionando el principio de la uretra entre el ano y los testículos, inmediatamente después del orgasmo. Esto provocará que la uretra quede cerrada durante la eyaculación y, de esta forma, el semen no llegará al pene. No obstante, esto puede causar algún dolor en los testículos y alrededor del ano. Se puede causar daño a las partes del cuerpo relacionadas con la eyaculación, en especial los conductos de eyaculación y los vasos deferentes. También se puede conseguir el orgasmo seco mediante la contracción, inmediatamente después del orgasmo, de los músculos que se utilizan para forzar la detención de la micción. Esto requiere alguna práctica, pero muchos hombres que la dominan informan de orgasmos más largos, más intensos, o, incluso la capacidad de tener múltiples orgasmos.
También pueden presentarse orgasmos secos en hombres que eyaculan múltiples veces en un corto período de tiempo, del orden de una hora, después de que las primeras pocas eyaculaciones hayan agotado el fluido seminal almacenado disponible. Esta situación queda es autoreversible, ya que después de pocas horas los suministros de fluido seminal serán repuestos por la próstata y las vesículas seminales.
Los hombres a los que se les ha extirpado su próstata (normalmente como resultado de un cáncer de próstata), pueden también experimentar orgasmos secos.
Otra causa de los orgásmos secos es la eyaculación retrógrada, en la cual el semen fluye hacia la vejiga urinaria, en lugar de hacia la uretra al exterior.
El término “orgasmo seco” también se utiliza en referencia a una forma de orgasmo somático mental, en el que la mente experimenta el orgasmo sin alcanzar la eyaculación. Este tipo de orgasmo es uno de los objetivos del sexo tántrico.
Eyaculación retrógrada
En los hombres, la eyaculación retrógrada tiene lugar cuando el fluido que va a ser eyaculado, el cual normalmente sale a través de la uretra, se redirecciona hacia la vejiga. Normalmente, el esfínter de la vejiga se contrae y el semen va hacia la uretra por la menor presión. En la eyaculación retrógrada este esfínter no funciona bien. Las causas pueden obedecer al sistema nervioso autónomo o a una intervención de próstata.
La eyaculación retrógrada es una complicación frecuente de la resección transuretral (RTU) de próstata, procedimiento en el cual, mediante un resectoscopio introducido a través de la uretra, se resecta el tejido enfermo. Y es un efecto colateral de la Tamsulosina que se usa para relajar el conducto urinario. También puede ser común en pacientes con un padecimiento largo de diabetes.
Para ser diagnosticada se estudia una muestra de orina posterior a una eyaculación y se determina la cantidad de esperma dentro de ella.
La eyaculación retrógrada no se considera una enfermedad, y el único efecto negativo es la pérdida o reducción en la fertilidad, ya que el esperma no va hacia la vagina.
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