A pesar de que sólo un mínimo porcentaje de casos de cefalea tienen su origen en una enfermedad grave, es uno de los síntomas que más preocupa a los padres
La prevalencia del dolor de cabeza infantil se ha triplicado en los últimos 20 años. Sin embargo, su manejo analgésico es todavía una asignatura pendiente. En la mayoría de los casos, se entiende como un problema común y se aborda del mismo modo que una subida de temperatura (fiebre). Los medicamentos más utilizados y prescritos por los especialistas son el paracetamol y los antiinflamatorios no esteroideos aunque, a menudo, ni las dosis, ni el horario de tomas o la forma de presentación se ajusta al tratamiento adecuado. Para distinguir una cefalea de un problema más grave de salud hay que realizar una exploración física completa, además de un examen clínico que recoja los antecedentes patológicos y familiares del afectado. No obstante, pese a la preocupación de los padres, un mínimo porcentaje de los casos de cefalea tienen su origen en una enfermedad grave.
El dolor de cabeza se considera a menudo un trastorno común. Sin embargo, tiene un gran impacto en la vida diaria del afectado y, en el caso de los niños, en su vida escolar. Un niño con cefalea pierde el doble de días de escuela que otro sin dolor de cabeza. Los costos individuales y sociales obligan a tenerlo en cuenta como entidad patológica y, por ello, es fundamental el diagnóstico correcto y un tratamiento eficaz.
En una revisión reciente realizada en Navarra, se detectó que la cefalea afecta al 40% de los menores de 7 años y al 75% de los menores de 15 años. Otros trabajos sobre la prevalencia señalan que cerca del 12% de los niños entre 5 y 15 años padecen migraña, frente al 1% que sufre cefalea tensional. Los datos indican que la migraña aumenta desde un 3% entre 3 y 7 años, a un 4% y un 11% de los 7 a 11, y de un 8% al 23% de 11 a 15 años, con una edad media de desarrollo de los síntomas de 7,2 años en los niños y 10,9 años en las niñas. Lo más destacado: la mitad de los afectados no acude al médico.
Aspectos diferenciados
Migraña y cefalea tensional son las formas más habituales de dolor de cabeza. La migraña es un dolor pulsátil que puede desarrollarse junto con náuseas, vómitos y/o fotosensibilidad y, a menudo, afecta sólo a un lado de la cabeza. Algunos pacientes experimentan síntomas que avisan de que están a punto de sufrir un dolor de cabeza (aura). La cefalea tensional o vasomotora es un dolor de cabeza continuo, no pulsátil, que en general rodea la parte alta del cráneo. Se asocia con la tensión muscular de esta zona y, cuando se desarrolla dos o más veces por semana durante algunos meses, se la considera un trastorno crónico. Puede durar de unos minutos a varios días y las personas afectadas no experimentan otros síntomas.
Hay distintos tipos de dolor de cabeza en niños, según su evolución en el tiempo: agudas que, a su vez, pueden ser localizadas o generalizadas; recurrentes, que tiene en la migraña su entidad más frecuente; y crónicas, que pueden ser progresivas, relacionadas con el dolor, o no progresivas, cuando sus síntomas no evolucionan en intensidad. No obstante, a los padres les preocupa sobre todo “cómo diferenciar la cefalea de causa psicógena o tensional del dolor de cabeza originado por problemas orgánicos intracraneales, sobre todo, debidos a tumores”, asegura Ana Soriano, pediatra de atención primaria de Barcelona.
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